Agentes con un trabajo
Ponle nombre, dale un rol e instrucciones con tus palabras. O parte de un agente que alguien haya compartido.
Criw da a cada agente lo que una persona necesita para hacer bien su trabajo: un rol, una memoria, las herramientas adecuadas, un sitio donde guardar lo que hace y el sentido común de consultarte antes.
«Mantenme al día de mi semana. Sé breve. Lo que venga de inversores, primero, y nunca me ocupes los viernes por la tarde».
Además de un navegador y una terminal.
Ponle nombre, dale un rol e instrucciones con tus palabras. O parte de un agente que alguien haya compartido.
«Mantenme al día de mi semana. Sé breve. Lo que venga de inversores, primero, y nunca me ocupes los viernes por la tarde».
Sin prompts que afinar. Sin flujos que montar. Escribe, o manda una nota de voz desde el móvil, como se lo explicarías a un compañero. Tu agente lo resuelve y te devuelve un archivo que puedes guardar.
Cuando un trabajo pide algo más que una conversación, tus agentes tienen un ordenador de verdad donde hacerlo: una terminal para ejecutar código, un navegador para sitios sin API y una carpeta de archivos que comparten contigo.
Leer y buscar ocurren sin más. Todo lo que envía, publica, elimina o cambia algo espera a que lo apruebes con un toque, salvo que hayas dicho que puede seguir adelante. Comprar siempre pregunta. Define las reglas de la casa una vez, y todos los agentes las siguen.
Cómo funcionan los permisosDale a un agente una rutina: cada día laborable a las 8, el día 1 de cada mes, o cada vez que llegue un correo o se active un webhook. Se ejecuta puntual, en tu zona horaria, y te avisa cuando termina.
Cada agente tiene su propio nombre, su trabajo y su memoria. Junta a unos cuantos en un chat de grupo y menciona con @ a los que necesites. Se reparten el trabajo, se lo pasan y siguen donde lo dejó el anterior.
Inicia sesión una vez y tus agentes podrán usar Gmail, Calendar, Drive, Notion, Slack, Linear, GitHub, Figma, Atlassian y Sentry, o cualquier servidor MCP.
Carpetas de conocimientos que un agente aplica. Escribe las tuyas, o instala una desde GitHub con un solo mensaje.
Una carpeta que compartes con tus agentes. Todo lo que hacen acaba ahí, listo para abrir en cualquier sitio.
Convierte un buen agente en un enlace. Quien lo abra recibe su propia copia, nunca tus datos.
Todo lo que recuerdan tus agentes y cada archivo que crean está cifrado. Las claves y contraseñas quedan selladas y nunca se vuelven a mostrar, ni siquiera a ti. Sin anuncios. Y no entrenamos modelos con tus datos.
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